Mes: abril 2018

Canon 85mm, ¿qué versión es mejor para cada necesidad?

Desde principios de 2018 Canon ofrece una nueva lente de 85mm que se une a los ya existentes 85mm f/1.2L II y 85mm f/1.8. Por prestaciones y luminosidad, es con el primero de ellos, también serie L, con el que más similitudes existen en un principio, aunque se trata de un diseño completamente nuevo que presenta rasgos propios bien diferenciados.

La primera y más obvia diferencia es la apertura máxima, de la que el modelo más veterano extrae toda su personalidad y look característicos. Ese medio paso extra de luz (f/1.2 frente a f/1.4) seguramente no es necesario para la mayoría de los usuarios, pero proporciona un bokeh espectacular y una calidad en los retratos difícilmente igualable por otros modelos de gran producción. ¿Significa esto que el nuevo 85mm f/1.4 es peor? No necesariamente.

El diseño óptico del 85mm f/1.2L II data de 2006, y está a su vez basado en el serie 1 original de 1989. La lógica dicta que la versión 1.4 introducida este año ha de tener, por la evolución de la teconología óptica y de revestimientos, una calidad de imagen algo superior. Las primeras pruebas publicadas confirman un paso adelante en la capacidad de resolución, y por tanto en la nitidez. Hay que tener en cuenta que partiendo de un nivel muy bueno en la versión f/1.2L, estas mejoras son incrementales pero no sustanciales en el uso habitual. Al mismo tiempo, la versión anterior consigue una menor distorsión debido a la utilización de menos elementos ópticos (número de cristales) que el nuevo f/1.4L. Otro pequeño detalle es la diferente medida de la rosca de filtros, 72mm en el f/1.2L contra los 77mm del nuevo f/1.4L.

Otra gran novedad que distingue al recién llegado es la incorporación del sistema de estabilización de imagen. Desde un punto de vista de luminosidad, la utilización del estabilizador debería compensar con creces el medio paso menos de luz, gracias a la posibilidad de disparar a velocidades de obturación más lentas sin trepidación en la imagen. ¿Es necesaria la estabilización en una lente de estas características, muchas veces limitada al trabajo en estudio? En una decisión muy subjetiva que dependerá de cada fotógrafo.

Finalmente, hay una diferencia muy importante en el sistema de enfoque y aquí sí parece que el nuevo modelo está diseñado para imponerse claramente. La versión f/1.2L es notoria porque el autofoco requiere una cierta paciencia ya que tiende a “buscar” mucho y peca de cierta lentitud. Además, en modo manual el enlace entre el anillo de enfoque y el motor de enfoque no es directo, sino electrónico, lo cual crea una sensación de desconexión que puede resultar molesta. Nada de esto sucede con el nuevo f/1.4L, que demuestra una rapidez bastante buena para la cantidad de cristal que tiene que mover. A diferencia del modelo anterior, el enfoque es totalmente interno por lo que la lente no cambia de longitud al enfocar.

En conclusión, el modelo recién llegado aporta nuevas y muy atractivas cualidades que le hacen ser una alternativa real a la versión f/1.2, sin que este haya perdido ni mucho menos la vigencia y las características que hacen que siga siendo una lente imprescindible en el catálogo de Canon.

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