Mes: febrero 2019

¿Mirrorless o DSLR?

Este modelo, que puedes alquilar aquí, dispone de un sensor con resolución de 24 megapíxeles, 273 puntos de enfoque, estabilizador de imagen integrado de 5 ejes y capacidad para grabar video 4K a 30 fotogramas por segundo forma parte de la última generación de cámaras sin espejo de gama alta.

Canon y Nikon, las dos claras dominadoras del mercado réflex digital, han ido retrasado su entrada en este segmento sin duda condicionadas por el riesgo de canibalizar su propia cuota del mercado DSLR. Pero la apuesta decidida de Sony por las mirrorless full-frame y su consiguiente éxito, unida a la cada vez más nutrida competencia de modelos generalistas con distintos formatos de sensor (Fujifilm, Olympus, Panasonic), hacían necesario un cambio de estrategia para abrazar sin reparos el concepto mirrorless de gama alta. Nada que ver con incursiones anteriores que, o bien han desaparecido (Nikon 1), o bien permanecen dedicadas a satisfacer otro tipo de necesidades a un nivel inferior de prestaciones (Canon M).

¿Cuál es factor más importante a la hora de decidirse por uno u otro tipo?

Sin duda, la primera cuestión importante es el grado de vinculación que tengamos a un sistema DSLR ya existente, principalmente los usuarios de Canon y Nikon. El resto de fabricantes mencionados anteriormente, incluso teniendo sistemas DSLR previos con mayor o menor solera, hace ya tiempo que apostaron claramente por el segmento mirrorless, y llevan varios años invirtiendo en sus respectivos ecosistemas tanto a nivel de lentes como de accesorios.

En el caso de Canon, la EOS R incorpora también una nueva montura RF, aunque la oferta de objetivos con dicha montura es muy limitada por el momento. Por ello, es de especial importancia la disponibilidad de un adaptador de montura nativo y 100% compatible, que permita el uso de los millones de objetivos con montura EF/EF-S que Canon lleva fabricando de manera exclusiva desde 1987. Así, cámara y adaptador han sido lanzados al mercado al mismo tiempo, permitiendo que los usuarios puedan probar la EOS R con cualquiera de los objetivos existentes.

Mismo caso con Nikon y su montura F. En este caso, la retrocompatibilidad tiene más matices debido a las múltiples variantes de dicha montura, con o sin comunicación electrónica con la cámara, con o sin control de apertura mecánico, etc., pero en cualquier caso los usuarios de Nikon pueden estar tranquilos sabiendo que todos los objetivos de las series D/G/E, que vienen a ser todos los fabricados en los últimos veinte años, son 100% compatibles con las Z6/Z7 usando el adaptador Nikon FTZ, disponible desde el lanzamiento.

En resumen, a los usuarios de Canon y Nikon que hayan invertido significativamente en lentes diseñadas para DSLR y estén contemplando el cambio, les gustará saber que no están obligados a deshacerse de sus objetivos e invertir en un nuevo sistema mientras no lo consideren oportuno.

Adaptadores de montura, ¿por qué no?

Hablando de adaptadores conviene mencionar el caso de Sony en el que, durante los últimos años, muchos usuarios que han dado el salto a cámaras “Alpha” sin espejo han seguido usando lentes de otros fabricantes (principalmente Canon) mediante un adaptador de montura, con excelentes resultados. El progresivo lanzamiento de más y más lentes nativas Sony para la montura E hace que esta práctica tienda a disminuir, pero se demuestra que el uso de lentes de distinta montura (e incluso distinto fabricante) con adaptador puede cubrir perfectamente las necesidades de muchos fotógrafos y videógrafos.

Existen otras combinaciones cámara/lente a explorar (¿objetivos Nikon en cámaras Fuji? ¿Y por qué no?). No obstante, conviene indicar que en muchos casos la utilización de estas combinaciones multi-marca está limitada al uso puramente manual, algo que sin duda puede retraer a muchos usuarios. No dejes de visitar la sección “Adaptadores” de nuestra página de alquiler si quieres explorar nuevas opciones.

Uso y prestaciones

Por último, el factor más importante para la mayoría de usuarios será el nivel de prestaciones relativo entre un sistema y otro. Aquí es donde reside el meollo de la decisión, y aunque puede tener un alto componente de preferencia personal, hay algunos datos objetivos a tener en cuenta.

Tamaño, peso y comodidad

La ventaja a priori es para las mirrorless, ya que son más pequeñas y ligeras. Cualquier usuario de DSLR que pruebe una Fujifilm X-T3 (sí, es APS-C) con un objetivo XF 16-55mm f/2.8 R LM WR no podrá sino maravillarse de lo ligero del conjunto con respecto al nivel de prestaciones. Pero no es oro todo lo que reluce; aunque la cámara sea más ligera, la lente full-frame de un nuevo sistema mirrorless tiene un tamaño muy similar al modelo equivalente en DSLR, dictado por limitaciones propias del diseño óptico, por lo que la combinación cámara + objetivo puede no ser mucho más ligera, sobre todo con teleobjetivos de un cierto tamaño. Por otro lado, en la comodidad de uso a veces el superior tamaño de las DSLR hace que sean más ergonómicas y fáciles de agarrar.

Enfoque y calidad de imagen

Con sensores de formato completo equivalentes, las diferencias entre un sistema y otro generalmente vendrán dictadas por la tecnología de cada fabricante y las preferencias de los usuarios. Por ejemplo, habrá quien prefiera sacrificar un poco de rango dinámico respecto a otra marca, por preferir el color que produce un sensor sobre otro. Pero hay un aspecto muy a tener en cuenta con las cámaras mirrorless: las prestaciones del autoenfoque. Primero, porque el número de puntos de enfoque es muy superior a las DSLR, cubriendo la casi totalidad del fotograma y permitiendo composiciones más arriesgadas sin necesidad de reencuadrar. Y segundo, porque la eliminación del complejo y delicado sistema de pantalla de enfoque de las DSLR permite que, al enfocar siempre directamente con el sensor, la nitidez de las imágenes sea mejor y más consistente. Con las cámaras mirrorless, el microajuste de foco pasa a ser un farragoso recuerdo.

Mencion aparte merece el tema de la velocidad de disparo, las ráfagas de toda la vida. En una DSLR, el límite es puramente mecánico y viene marcado por la capacidad del espejo y su mecanismo para capturar X número de imágenes por segundo, contando con que al menos varias estén bien enfocadas. Actualmente, las cámaras DSLR full-frame más avanzadas como la Nikon D850 pueden realizar siete disparos por segundo (las APS-C pueden llegar a diez), pero en cualquier caso a corto plazo serán incapaces de igualar a las mirrorless más avanzadas, cuya limitación es puramente electrónica y de capacidad de procesamiento y que además son capaces de mantener el seguimiento continuo de enfoque durante la ráfaga con una facilidad pasmosa.

Autonomía y durabilidad

El diseño de las cámaras mirrorless con visor electrónico hace que el consumo de batería sea mayor. Sony, sin embargo, ha hecho grandes progresos con su tercera generación de mirrorless full-frame, como la A7 III, por lo que la duración de la batería cada vez será un problema menor, también en otros fabricantes a medida que vayan evolucionando sus modelos. Otra ventaja de las cámaras mirrorless es su menor número de piezas móviles, algo que a largo plazo siempre reduce la necesidad de mantenimiento. Y finalmente, respecto al uso en condiciones adversas, la opinión general por el momento es que las DSLR siguen siendo más duras y resistentes, sin duda porque el mayor tamaño otorga más margen a la hora de incorporar juntas de sellado más gruesas y revestimientos de mayor resistencia.

Conclusión: ¿hay un ganador claro?

La respuesta, por ahora, parece ser “no”. Las cámaras DSLR han alcanzado, tras mucho tiempo de evolución, un nivel de sofisticación y prestaciones inimaginable hace veinte años. Pero su corazón sigue siendo un diseño mecánico-óptico a base de espejos más “arcaico” y vulnerable, con limitaciones de precisión, prestaciones y fiabilidad. Por el momento es seguro que ambas “especies” convivirán durante un tiempo y seguirán dando satisfacciones a sus respectivos usuarios, pero parece difícil imaginar un futuro donde el concepto de cámaras sin espejo no acabe dominando, también, la parte alta del mercado.


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